Fervor religioso

No te conté: el otro día noté que en un rincón del ala oeste de mi casa había un espacio vacío. Y quedaba feo. En el ala este, por ejemplo, tengo un florero muy mono que me trajo Malala de su último viaje a Indonesia. Malala siempre hace esos viajes exóticos, yo le digo ¡estás loca! A ver si todavía te contagiás alguna peste de esas que tiene esa gente, pero ella no me da bolilla che, le encanta el riesgo, la aventura; como esa vez que contrató una muchacha del interior, una china, sin referencias ni nada. Yo le dije andá a saber de dónde viene, mirá si te roba, porque esta gente es así, muerde la mano que le da de comer. Al final no hizo nada, es inofensiva la chinita. Pero Malala se arriesga mucho. ¿Qué decía? Ah, sí. En el ala este tengo el florero de Malala, y en el ala oeste no tenía nada. Y quedaba ho-rri-ble, y pensé que quedaría muy chic poner algo espiritual, para que después no digan que soy materialista (lo que me falta, si todos los años voy a la cena de beneficencia de Elsita López Thompsom para que vean que soy generosa; este año me compré un collar de amatista especialmente para la ocasión, tenías que ver la cara de Luisa Gómez Arrieta, ¡se quería morir, gorda!). Entonces fui a la santería, ¿viste la santería nueva que pusieron en la avenida? Bueno, fui a la santería y le expliqué al hombre que quería algo bien espiritual, una estatua de algún dios. ¿Sabés lo que me quería vender el tipo? ¡Un Buda! ¡Un horror! Yo le dije sorry, pero no voy a poner esa estatua en mi casa, a ver si mis amistades piensan que me dio una crisis religiosa. Aparte es re feo ese gordo, medio achinado ¿viste? Se me hace que es cosa de negros eso del Buda. Entonces le pedí directamente algo bien sencillito, un Cristo, si es de cuerpo entero mejor, con el pelo largo caído sobre la cara, en actitud entregada, bien religioso. Y el hombre se fue a la parte de atrás y me trajo uno que cuando lo vea el Padre Roberto se va a querer ma-tar, se lo va a querer llevar a la capilla, pero yo ni loca se lo doy. Es un Cristo de un metro ochenta de altura, de oro macizo; me salió una fortuna. La corona de espinas ¿viste la corona de Cristo, la de espinas? Bueno, ¡cada espina es una esmeralda! Una divinura total. Y lo puse en el ala oeste, justo a la salida de las habitaciones de los chicos. Y ayer vi que Facu pasaba por al lado y no hacía nada. ¡Persignate! le dije. Estos chicos de ahora no tienen nada de respeto por las instituciones, es una vergüenza. ¿Me pasás una cookie? Me parece que mañana vuelvo a la santería. Vi una Virgen María tremenda que hace juego con el Cristo.

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Comentarios

  • Nani  On 29 agosto, 2010 at 17:36

    Cuestión de modas y no de fe, entonces ¿para que obligar a persignarse a los chicos? para ¿El que dirán?

    El relato no tiene desperdicio Gilda. Me ha encantado.

    Por fin vengo de nuevo, llevo unos días que no asomo por esta ventanita para nada.

    Besicos muchos guapa

    • Gilda Manso  On 5 septiembre, 2010 at 12:18

      Claro, supongo que la protagonista se relaciona de este modo con la religión. Un modo muy hipócrita, si me preguntan.

      🙂

      Abrazo, Nani.

  • Juanma  On 1 septiembre, 2010 at 20:43

    Amén.

    Salud.

  • Susana  On 2 septiembre, 2010 at 17:14

    Jajajajajajá! Mi vidaaaaaa ¿no es tierna? Eso sí, creo que nuestra fashion girl necesita ur-gen-te un asesor! Los Buda están de re-onda! Los Cristo fueron! Tengo una amiga que me regaló uno infalible! Sólo tengo que acariciarle la panza una vez al día y me trae Suerte!!!!!

    :))))))

    (juro que la anécdota del Buda es real) Jajajajajaá!

    Besos mi Adoradísima Gilda!

    • Gilda Manso  On 5 septiembre, 2010 at 12:21

      Yo en mi casa tengo un almanaque con la imagen de San Expedito. Cada mes tiene una frase “religiosa”. La frase de agosto era: “Confía en Dios de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia”. Lo juro.

      No tengo nada contra los dioses; el problema son sus fanáticos. 🙂

      I adoro you, mi Su.

  • mera  On 4 septiembre, 2010 at 17:45

    Los escribes tan bien que cualquiera diría que te has criado en el casino de mi pueblo. Son fashion de la muerte…Ssabesss?Enhorabuena y un abrazo.

    • Gilda Manso  On 5 septiembre, 2010 at 12:21

      Es que en cada barrio hay gente religiosa y piadosa, Mera. 😀

      Gracias y abrazo de vuelta.

  • Castigadora  On 5 septiembre, 2010 at 8:17

    En tu relato puedo ver con claridad en lo que quedó la religión en los tiempos de ahora. Sin necesidad de decir más

    Un saludo.

    • Gilda Manso  On 5 septiembre, 2010 at 12:23

      Supongo que habrá gente que toma la religión desde otra perspectiva, desde la espiritualidad en serio, qué se yo. Cada uno se relaciona con su dios (si lo tiene) de la manera que puede. Pero personas como la del cuenta sobran, y me caen definitivamente mal. 🙂

      Abrazo.

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