El gigante, la mesa y la pared

Ya nos lo enseñaron Jack Nicholson en Atrapado sin salida y Hugh Laurie en House: cuando la vida nos ponga frente a un gigante mudo y de aspecto poco simpático, debemos tratarlo bien. Y debemos hacerlo por tres motivos fundamentales: 1) Es muy probable que el gigante también tenga sentimientos y le guste ser bien tratado, 2) Al margen de lo probable y de lo improbable, seguro el gigante tiene derecho a ser bien tratado, y 3) Nosotros, que por lo general no somos gigantes, nunca sabemos cuándo vamos a necesitar -con la vida, la libertad o alguna otra cosa en juego- que alguien con fuerza sobrehumana aparezca en el momento exacto y derribe una pared o revolee una mesa.
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