La realidad en su laberinto*

“La certeza es una emoción, no un hecho”, le dice Philip Seymour Hoffman a Meryl Streep en “La duda”, cuando ella (monja) afirma tener la certeza de que él (cura) abusa de un menor.

La película (excelente) no muestra hechos. Muestra percepciones, interpretaciones, opiniones. Emociones. Y yo la miro por segunda vez, y dudo. Dudo de la certeza de la monja, dudo de la inocencia del cura. Y dudo de mi duda, dudo de mi capacidad para equivocarme y dudo de mi capacidad para acertar. Y saco mi duda de la película (inevitable) y la traslado a la realidad.

La emoción tiene un papel protagónico en la realidad. La emoción-certeza, la emoción-duda. La emoción activa la realidad, le da forma, la transforma en algo móvil. Si sólo existieran los hechos no habría equivocación ni acierto, ya que los hechos son irrefutables y no dejan margen para equivocarse o para acertar (¿cómo me equivoco, cómo acierto, cuando se trata de juzgar algo que no se puede negar?). Pero aún así, aún juzgando en base a hechos, la cosa es más complicada de lo que puede parecer; un hecho no nace de la nada, las cosas no ocurren porque sí. Si ocurre algo (algo innegable, algo totalmente comprobable) es porque otro algo dio lugar a que eso ocurra. La verdad casi siempre está más atrás de lo que se piensa. Entonces: ¿cómo juzgamos sin posibilidad de equivocación algo que no sabemos dónde, cómo ni cuándo empezó?

La realidad es emocional y, por lo tanto, inabarcable. Y, al mismo tiempo, es la emoción en todas sus formas la que hace posible la realidad, sea para bien o para mal, ya que dejar de volcar parcialidades propias en cada hecho que presenciamos (o que creemos presenciar) sería dejar de ser humanos. La realidad es un conjunto de hechos y de percepciones, y si algo de eso falta, la realidad deja de existir.

Si escribí esto es porque estoy segura de lo que pienso. Tengo la certeza de que es así. Pero como coincido con el cura, también tengo la certeza de que puedo estar absolutamente equivocada.

*Texto viejo. Disculpen la falta de novedades, estoy con mucho trabajo.

 

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Comentarios

  • Nani  On 30 agosto, 2011 at 9:44

    Todos podemos estar equivocados y la duda, es patrimonio de todo ser pensante, ¡creo yo!
    Besicos muchos y no trabajes más de la cuenta.

  • Susana  On 3 septiembre, 2011 at 10:55

    Vale, el texto viene tan bien como las reflexiones que contiene. También la película, de la que rescataste una línea fundamental. Berkeley se preguntaba “Si un árbol cae en un bosque y no hay nadie para escucharlo ¿hace ruido el árbol? La duda (y su dinámica) es el pasaporte para el próximo nivel…creo.
    Besazos mi Gilda Querida!

  • Humo  On 4 septiembre, 2011 at 7:49

    La única manera de seguir adelante, a pesar de la duda, es la comunicación, la discusión, el consenso…

  • MX  On 6 septiembre, 2011 at 0:39

    Me gustó mucho. Cambia el estilo y el enfoque, te sale el costado visceral, huele a jabalí. Salú!

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