Tributo

“(…) existe un sentimiento de más profunda fraternidad en quienes llevan nombres iguales, es como imaginamos que se sentirá José cuando se acuerde del otro José. El problema de Dios es ése, nadie tiene el nombre que él tiene” (José Saramago, El Evangelio según Jesucristo).

Le preguntaron cómo la llamaría. María, contestó ella, y miró a su hija recién nacida.

Todas las de su familia se llamaban María. También ella. Era gente muy religiosa, y ése era su modo de homenajear a aquella mujer sagrada; nadie había amado a Jesús como ella, nadie había estado a su lado así, incondicional.

Luego le preguntaron si la nena tendría segundo nombre. Ella dijo que no. Nunca le había gustado el nombre Magdalena.

Anuncios
Trackbacks are closed, but you can post a comment.

Comentarios

  • Susana  On 1 junio, 2011 at 12:03

    Bueno, Muy Bueno. Las Marías y Marías Magdalenas titubean, oscilan entre el positivo y el negativo, entre la santidad y las piedras.

    Apapachitos mi Adorada Amiga.

    PD: ¿lograste domar la tos? Seguro que sì!

  • AdR  On 15 junio, 2011 at 17:46

    A mí me gustan así, por separado. Sólo un nombre, no compuestos.

    Besos, querida

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: