Setenta y uno

El hombre se desperezó con lentitud. El intento de dormir una siesta no funcionó; la cintura le dolía cada vez más. Es normal, pensó, hay mucha humedad. Se miró al espejo; le gustaba cómo le habían cortado el pelo.
-Papá, ¿tomaste la pastilla para la presión?
-No la necesito, mi amor.
-Papá…
-No la necesito. Si te tranquiliza, la tomo, pero no la necesito.
-Me tranquiliza. Tomala.
El hombre sonrió y obedeció. Luego se volvió a mirar al espejo.
-Andrea, ¿me quedan bien estos pantalones?
-Sí, claro. Son más o menos parecidos a los que usás siempre. ¿Pasa algo?
-No, nada. El jueves es mi cumpleaños.
Esta vez fue Andrea quien sonrió.
-Ya sé, papá. Setenta y uno. ¿Es eso lo que te pasa?
-No me pasa nada, hija. ¿Estuviste afuera? ¿Hay mucha gente?
-Muchísima. Como siempre, o como nunca, no sé.
Se abrió la puerta y entró el encargado.
-Che, es la hora. Vamos.
Andrea abrazó a su padre. Él se miró al espejo por última vez, sacudió la melena leonina, subió el cierre de sus pantalones de cuero, agarró la guitarra eléctrica, y salió al escenario.
La gente quería rock.

Anuncios
Trackbacks are closed, but you can post a comment.

Comentarios

  • Susana  On 17 febrero, 2011 at 12:44

    Divinooooooo, me lo como a besos! Me cae bien el rock y me caen bien los que hacen rock. Y me caen mejor aún, esos que se meten el rock bajo la piel y lo llevan hasta los setenta y uno (y más)

    Diosa!

    Te quiero!

  • verdial  On 17 febrero, 2011 at 15:27

    Hasta que llegué al final estuve pensando otra cosa, una historia distinta a la que es.
    Me ha sorprendido gratamente.

    Un abrazo

  • Nani  On 17 febrero, 2011 at 20:53

    ¡Ay Gilda, cuando sea mayor quiero ser igual que el roquero que nos presntas!
    Me ha encantado y además el relato te va picando hasta el final que es totalmente inesperado.
    Besicos muchos.

  • gamar  On 18 febrero, 2011 at 9:21

    No te conocía. No tengo idea come llegué hasta acá.
    Pero tu estilo, me resultó muy familiar.
    Es como estar en casa.
    Felicitaciones por el relato. Así quiero terminar mis días, no como estrella, sino con actitud.
    Saludos desde muy lejos.

  • Belén  On 18 febrero, 2011 at 11:53

    No te extrañe que a sus satánicas majestades tengan que tomar la pastilla de la tensión para tranquilizar a sus hijas 🙂

    Besicos

    • Gilda Manso  On 12 marzo, 2011 at 20:18

      Como le decía arriba a Susana, el cuento se me ocurrió luego de ver un documental sobre Kiss, así que es muy probable. 🙂

  • musa rella  On 18 febrero, 2011 at 17:00

    Una suerte de león Gieco, tal vez? 🙂 Quiero esa vejez…

    Besos rojos

    • Gilda Manso  On 12 marzo, 2011 at 20:20

      ¡Claro! León (cuando yo tenga un hijo se llamará así) Gieco es la versión criolla.

      🙂

      Mis abrazos para vos, queridísima.

  • Oscar Cabrera Hurtado  On 19 febrero, 2011 at 16:32

    Bravo.

  • Javier  On 20 febrero, 2011 at 14:40

    Amo esos finales tuyos…

  • AdR  On 26 febrero, 2011 at 7:53

    Larga vida a los dinosaurios 😀
    A ti también, joder, que eres buenísima.

    Besos, querida

  • mera  On 1 marzo, 2011 at 15:32

    Nunca mueren. Yo esperaba un funeral y tú me llevas a un concierto. Cojonudo, como todos.

  • Anna Bahena  On 4 marzo, 2011 at 18:25

    Woaoow!! yo que venia imaginandome otra cosa. Amo los finales inesperados, primero olí las pastillas, luego casi brinco con la guitarra.
    Genial…. y me alegra mucho volver a encontrarte, esta vez sobre la Vida Roja..

    Anna.

  • Malena  On 10 marzo, 2011 at 9:14

    Hola buenos días. Perdona que te moleste. Soy Malena del antiguo “Tintero de China” y en la actualidad”Nacida en África” y dejaba siempre comentarios en “Solsticio de Inwierno” de Wara. A mis oidos ha llegado la noticia de que Wara nos abandonó a causa de una enfermedad y como tú estás en su lista de blogs preferidos, me he atrevido a entrar en tu blog por si sabías si era cierta esta triste noticia. ¿Podrías informarme si es que sabes algo? Te estaré muy agradecida.

    Un cariñoso saludo.

    Malena

    • Gilda Manso  On 12 marzo, 2011 at 20:24

      Hola, Malena. La verdad es que no sabía nada sobre la salud de Wara. Por motivos de tiempo hace bastante que no visito los blogs queridos, y esta noticia me deja helada. Si averiguás algo más, te pido que me cuentes.

      Un abrazo.

  • Melvin Rodríguez Rodríguez  On 8 diciembre, 2011 at 17:33

    Me recordó a Paul Mccartney y su viva energía en el escenario. Encuentro este cuento muy tierno y loco a la vez, sobre todo porque me fascina el rock!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: