Presencia

Yo estoy en tus manos

en tus manos de pájaros inquietos.

Estoy en tus silencios

en tu lenguaje de señas

de mimo, de clown

que me regala una flor inexistente y real

y luego flota y desaparece.

Estoy cuando callás por las dudas

y cuando hablás para que no haya quietud

quietud que permita observar.

Vos estás en mis ojos

la miopía es el escudo perfecto.

Estás en mis palabras

en mis palabras de paz y de guerra

jamás en mis palabras de indiferencia

si es que existe tal cosa.

Mi insomnio te subraya

y adrede te coloco en mi vigilia.

Estás en mi boca

te nombre, te bese, o no.

Y luego

cada tanto

estamos también

en el mundo real

en el mundo de todos

y nos cruzamos

y nos miramos

como miran dos personas que hace rato

no se miran

y sabemos que es mentira

pero la mentira es el comienzo de la verdad

entonces nos saludamos

como si nada

como si tus manos

y mis ojos

y tu lenguaje

y mis palabras

no supieran nada.

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Comentarios

  • Salva  On 19 abril, 2010 at 6:14

    Cuánto tiempo sin leer versos tuyos…!

    Pero ha merecido la pena 🙂

  • Susana  On 20 abril, 2010 at 16:46

    Querida Amiga, has movilizado cada célula con tu poema…
    La Presencia se impone. Y la Voluntad en estos casos hace lo que puede, finge no ver, no recordar y sobre todo, no sentir…
    Pero por mucho que se esfuercen los histriones, la Presencia sigue allí, intacta, y cuanto más se la rechaza, más presente está.

    Una querida Amiga me dijo alguna vez: “Nada más terrible que una historia sin final” y su razón tenía.

    Dicen ¿recordás? que “las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada” quizás por eso se hacen necesarios los Poemas.

    Te abrazo muy fuerte mi Gilda! Y te quiero un montonazo, lo sabés.

    • Gilda Manso  On 22 abril, 2010 at 10:10

      Y tengo otra de Sabines:

      “Los amorosos salen de sus cuevas, temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite. Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse”.

      ¿No es genial?

      🙂

  • Moreiras  On 20 abril, 2010 at 18:40

    Estar sin estar, no es tan raro. Hermoso poema, me ha recordado por un momento la voz de Benedetti. Sonrío

  • Castigadora  On 22 abril, 2010 at 5:54

    Aquí estoy, dispuesta a seguir entusiasmándome con lo que escribes.

    Un saludo, y felicidades por tu nueva casa

  • musa  On 24 abril, 2010 at 13:56

    “Estás en mi boca/te nombre, te bese, o no”

    🙂 Así. Deliciosa manera de masticar imágenes.

    Besos

  • torosalvaje  On 25 abril, 2010 at 2:04

    Disimulando…
    Será timidez o miedo?

    Besos Gilda.

  • Moreiras  On 12 mayo, 2010 at 9:32

    Maravilloso poema, el puro, vibrante y caóticamente calmo entresijo del amor. Un abrazo

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